Dispón en una mesa las cajas de cerillas ordenadas según el número que lucen: las que tienen un 2 en una primera fila (la más cercana a ti), las que tienen un 4 en la siguiente fila y las que tienen un 6 en la última. Pon en el centro de la mesa el tablero y los peones en la posición inicial (los peones negros han de ser los más cercanos a ti) y reta a algún pardillo que pase por ahí a ver si es capaz de ganarle a un simple robot de cajas de cerillas.
Tras explicarle al pardillo las reglas del juego, invítalo a que haga su primer movimiento. Busca entre las cajas que tienen el número 2 y escoge aquélla que tiene dibujado el mismo tablero que el actual del juego. Si hay varias flechas dibujadas habrá varios botones en su interior. Explícale al pardillo que, de momento, el robot no sabe jugar bien, sólo conoce las reglas del juego y por eso va a jugar al azar y quizás haga jugadas que no haría un humano.
Tras escoger la caja adecuada, extrae uno de los botones al azar. Supongamos que sale el rojo. Mira la flecha roja del dibujo y realiza el movimiento que indica esta flecha. Guarda el botón y devuelve la caja a su lugar. Ésta es la manera que tiene el robot de jugar: tú eres su brazo mecánico, pero él decide (al azar de momento) qué movimiento hay que hacer.
Cuando el pardillo haga su segunda jugada (la tercera del juego) busca entre las cajas que tienen un 4 el dibujo con el tablero actual y repite lo anterior: sacar un botón, buscar la flecha con ese mismo color, etc., pero esta vez no guardes el botón, déjalo sobre la caja.
Si en la siguiente jugada el pardillo no gana, repite la acción anterior con las cajas que tienen un 6 (puedes guardar el botón de la caja número 4). Si ganas la partida es que el pardillo es verdaderamente un pardillo. Si pierdes la partida es lo mejor (de momento), porque la derrota permitirá que el robot aprenda. Esta es la forma de aprendizaje del robot:
Cuando pierdas la partida retira del juego el último botón que ha jugado el robot, guárdalo en un bolsillo.
¿Y así aprende el robot? Pues sí, porque de repetirse la misma partida, el robot ya no hará esa jugada mala (porque el botón ya no está en la caja). Así que ha aprendido a no repetir jugadas malas, es decir, jugadas que llevan a la derrota. Invita a tu pardillo a repetir la partida varias veces. Verás que el robot, con cinco o seis derrotas, ya no pierde nunca y, como poco, fuerza las tablas. Ahora sí que tu pardillo pondrá cara de pardillo.
Este juego está explicado en un libro de Martin Gardner, pero no recuerdo el nombre. Sería posible aplicarlo a cualquier otro juego que tenga estrategia ganadora o bien estrategia no perdedora, aunque es posible que si el juego es muy complicado el número de cajas sea tan grande que no merezca la pena hacerlo.
Si construyes este robot u otro similar, por favor, házmelo saber.
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